Profilo di Lilith ArielDark Neldoreth .FotoBlogElenchiAltro ![]() | Guida |
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08 giugno Que el Azar disponga..Cuando le preguntaban hacia donde se dirigía, ella respondía que no sabía y que era mejor así. Porque a fin de cuentas, ¿quién sabe algo acerca de su futuro, salvo ciertas señales que no le interesan a casi nadie, por lo obvias? Ella se sentía contenta así, porque formaba parte de aquel casi, porque sentía que era estúpido pensar en matrimonio e hijos cuando afuera, en las calles, había un sol hermoso y el día se veía prometedor. Eso sí, no negaba que se sentía un poco resentida. Un resentimiento que rayaba con la satisfacción. Recordaba la noche en que su padre le dijo: Los que somos diferentes, los que vamos contra la corriente, siempre vamos a estar solos. Sí, lo recordaba demasiado bien. Esa había sido la solución para acabar con cierto problemilla ambulante; eso le había salvado la vida, había impedido que un meteorito cayera sobre su mundo y lo destruyera en un dos por tres.
Meses después, esa revelación la perseguía obstinadamente, pero no se preocupaba por alejarla: dejaba todo en manos del destino. Ella caminaba siempre en el borde entre la tranquilidad y la desesperación, pero nunca consiguió mantener demasiado el equilibrio. Le costaba; trataba de que nada se le notase, pero sus ojos al parecer eran demasiado transparentes. Eso la confundía sobremanera, porque seguía creyéndole a aquel que le había dicho que sus ojos eran intensamente profundos y a aquellos que se sentían llenos de temor por tan sólo un parpadeo. Bueno, no importaba. En esos momentos siempre andaba con lentes, porque había algo en el aire que la incomodaba. Pensaba que ese algo le arrancaría los ojos y se los lanzaría a los pies de un desconocido. A pesar de todo, siempre miraba, siempre observaba, era inevitable.
Ella respondía que no sabía, que no sabía nada, y recibía suspiros de exasperación o miradas de admiración que no comprendía por mucho que se esforzase. Jamás había sentido su cuerpo tan borroso y su mente tan nublada, pero era verano, y muchos vagaban como ella, aunque siempre tenían una respuesta soberbia a todos los cuestionamientos. No los envidiaba por sus futuros esplendorosos, sus amores eternos o sus noches llenas de luz. Pero claro, el resentimiento allí estaba; allí estaban también la nostalgia y el aburrimiento, adormecidos.
Aventura, era una palabra que repetía sin cesar, despierta y dormida, en sueños... Ella lo había intentado, había querido correr riesgos, pero nada había resultado. Así que prefirió dejarse estar, esperar... Detestaba jugar al pillarse con lo desconocido, siendo que las escondidas eran mucho más interesantes. Que la buscaran, total, ella tenía otras cosas en las cuales pensar y mensajes que descifrar... Sí, y si era posible, que la aventura saliera a su encuentro...
Continuará... para que la rama pueda ser vista, crezca y se multiplique :3 25 maggio A improvisar un camino.Sígueme.
Estoy aquí, esperando a que muevas tus pies.
No, no esos pies. Los de tu alma.
¿Qué como los mueves? Es fácil. Sólo tienes que creer.
El viento sopla en mi dirección, aprovéchalo y camina. Camina hacia mí.
Como las hojas que son barridas por el Otoño, como los rayos del Sol que caen en nuestros rostros.
Como el gorjeo de las aves, como la risa eufórica, como los girasoles.
Como los nudos del tronco de un árbol se dibujan a través de los años.
Como tu propia respiración persigue a la mía.
Así debes caminar hacia mí, y cuando estés a mi lado, me seguirás.
No atrás. A mi lado.
¿Me has escuchado?
Escúchame como escuchas a tus propios pensamientos. Porque yo te guiaré a través de las rocas, los ríos, los páramos y los bosques. Te guiaré porque lo deseo, porque todo esto es lo que te entrego. Todo esto eres tú, todo esto soy yo.
Ven.
Una vez dado el primer paso, eres de tu camino el creador.
Una vez asumas el riesgo, la aventura se volverá una maravilla.
Si te atreves a perseguir sueños tan descabellados, ¿por qué no perseguirte a ti mismo a través de mí?
¿Por qué el miedo?
Canalízate.
Equilíbrate.
Aprende a andar nuevamente.
¿Qué a donde vamos?
Sí, te expliqué el cómo y no el dónde. ¿Por qué?
Porque es una sorpresa.
Deja que el torrente destruya la represa.
Sígueme. 29 aprile Ganas.Ganas de ser. Ganas de saltar. De correr. De detenerse, y mirar el cielo. Ganas de buscar la Luna, de danzarle. Ganas de reír, y luego de llorar. Correr otra vez; no, ahora caminar. Caminar al ritmo de una melodía efímera en el aire, persistente en su mente. Ganas de estirar los brazos, de ofrendarle al cielo su vida en un paso, en un entrechocar de los dedos con la invisibilidad del viento, en un aliento que es suyo y de muchas personas que pasaron por aquella calle, aquella vereda sucia que ella no ve, porque tiene ganas de imaginar. Sí, y ganas de crear con su voz una palabra, luego una frase, luego una estrofa. Cantar con voz suave y seguir caminando como si pendiese de un hilo y diese sus pasos varios centímentros por sobre el suelo. Ganas de flotar, de no dejar huella, no de esa manera. La oscuridad se traga su pálido cuerpo, y algunos faroles guían su catártico caminar, el ritual más sencillo que un ser humano como ella puede realizar. Ganas de escuchar el silencio, ese que se produce cuando ella enmudece y las hojas de los árboles dejan de susurrar. Ganas de girar lentamente, y cada vez más rápido, para ver borroso, marearse y caer en medio de la calle desnuda y fría. Ganas de apoyar una mano en el asfalto y creer que está tocando el suave pasto. Sentir el aroma de la tierra mojada, de las flores silvestres, de las hojas amarillentas. Ganas de levantarse y correr hasta una esquina, para ver si está lloviendo. Ganas de que las gotas de agua acaricien sus cabellos, su rostro, sus brazos, sus manos... Y saltar, revolotear, agradecer. Ganas de escucharse a sí misma chapotear, de cantar con voz alegre. De encontrar una nueva melodía, un nuevo andar. Ganas de mirar el suelo, luego al frente, luego al cielo. Alcanzar una estrella, o dos. Arrancarlas del manto nocturno y meterlas en sus ojos, para que éstos brillen siempre. Ganas de detener la caminata y adquirir un nuevo disfraz con el cual entretenerse. La lluvia ya no existe, y tampoco el pasto, las flores, las hojas doradas por el otoño. Sólo ella, en la calle vacía pero llena de murmullos y de oscuridad donde la luz tenue de los faroles no alcanza a llegar. Sólo ella mirando la Luna, danzándole, e inventando que decir o hacer. Ella tiene ganas de permanecer así siempre, y no llegar jamás a su destino. Ganas de que la felicidad perdure. Ganas de no terminar, aunque sabe que así será. Entonces, ella ya tiene ganas de volver a comenzar. 17 aprile La Calle Sin Nombre.Otro cuento viejo, pero necesario en el bosque.. Dedicado a mi amiga y hermana Merilnen.
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Se solía decir, que en una grandiosa y parafernálica ciudad, existía una calle totalmente silenciosa, oscura y aburrida. Desde la avenida principal se podían observar los tachos de basura abiertos, y la mugre colándose por las rendijas de las puertas y ventanas desvencijadas. Una tenue niebla le daba un toque de misterio y un aire desconocido. Nadie entraba a esa calleja, era el detalle horripilante de una metrópolis llena de luces y vida activa. Sin embargo, también se decía otra cosa. Que la calle era mágica. Si una persona valiente la atravesaba, le podían ocurrir cosas grandiosas; ciertas visiones acudirían expulsando la oscuridad desde ese momento en adelante para quién fuese el atrevido. Quizás que otras maravillas se verían, era algo inimaginable. Aún así, nadie caminaba por la calle sin nombre. A nadie le interesaba, salvo a una persona especial. Alessandra caminaba con seguridad hacia la entrada de la intrigante calle. Sentía que no tenía nada el mundo que pudiese perder, pero tal vez ganase algo intentando lo que nadie había hecho antes. Las luces eléctricas y vacías de la ciudad no le llamaban la atención, ella quería encontrar su luz interior. Aquella que seguiría iluminando, cuando las ampolletas ya no funcionaran. Se paró decididamente frente a la negrura y la niebla. ¿Qué pasaría? ¿Qué vería? No lo sabía, y la adrenalina de hallarse ante lo inexplicable la llenaba de energías. Sabía que llegaría al otro lado, viva, y con su alma brillando con nuevas experiencias. Y quería dejar sus penas y pesares atrás, tirados junto al resto de la basura. Tomó una bocanada de aire, y se adentró en el callejón. Sintió que de pronto, sus ojos se cerraban. ¿O era la oscuridad la que la dejaba a ciegas? Estiró un brazo, sabiendo que pronto alcanzaría algo. Sí, sus dedos pronto chocaron con una puerta, que chirrió con fuerza al abrirse bajo la presión de la mano. Sin ver nada, la muchacha entró al lugar. Escuchó de pronto, risas fuertes, gritos llenos de espanto y angustia, aplausos, maullidos de gatos y susurros de amor. De a poco, y todo a la vez. No se tapó los oídos, no tenía miedo, aunque quería que los ojos volvieran a abrírsele. Escuchó que la puerta volvía a chirriar. Alguien había entrado tras ella. ¿Había otro ser tan valiente como ella en el planeta? ¿Se hallaría en las mismas condiciones? Sintió los pasos suaves, un suspiro leve, y un aroma que no supo definir, pero que le recordó breves momentos de felicidad. Alessandra dio unos pasos pequeños, tratando de palpar con las manos lo que se le cruzara. De pronto, corría un viento suave, que le refrescaba el rostro, y la guiaba hacia cierta dirección. Sus oídos captaron el sonido del agua corriendo por un arroyo, la brisa contra las hojas de los árboles, el canto de algunas aves. ¿Desde cuando se hallaba allí? Sonrió, había magia en el aire. Su mano izquierda tocó algo. Algo vivo, que también se movía. Estiró su otra mano, y tocó suavemente otra vez. Ahogó un grito; era un ser humano. La otra persona se quedó inmóvil, respirando con algo de tensión. Alessandra tocó el cabello del otro, era suave y caía un poco largo. Siguió palpando y encontró un rostro firme, unos párpados que deseaban abrirse, una nariz que le pareció respingada, unos labios delgados que se abrían temblorosos. Ella retiró sus manos rápidamente. Ahora fue el turno de que otras manos la tocaran e hicieran el mismo recorrido. Se sintió nerviosa, expectante. Quiso preguntarle quién era, pero no pudo. Una mano fuerte se aferró a una de ella. Tranquilamente, comenzaron a caminar por el lugar que a ratos parecía una habitación, y un bosque. La puerta se cerró tras ellos. Estaban de vuelta en la calle sin nombre, pero ya no era silenciosa, si no que repleta de ruidos diferentes, como si estuviera llena de gente. Personas imaginarias chocaban contra ella y la encerraban, pero la mano del otro seguía llevándola hacia el final de la calle. El sol pegaba fuerte, y de repente comenzaba a llover. Llovían flores. Flores que se convertían en agua, o agua que se transformaba en flores. Parpadeó, vio una silueta marcada por la lluvia. Y escuchó una voz varonil, susurrándole al oído: “Cuando lleguemos, podremos comprobar si la luz brilla en nuestro interior”. Alessandra sintió que su corazón latía fuerte. La voz pertenecía a aquel que la acompañaba. ¿Quién era él? No se lo preguntó más. Estiró la mano libre, y unos labios besaron sus dedos, con dulzura. La silueta dejaba de ser borrosa. Juntos siguieron paseando entre las vivencias que sus sentidos lograban captar y guardar en sus corazones. Sin que lo supieran, sus almas ya brillaban, y la oscuridad de la calle sin nombre se apaciguaba. Pronto llegarían al otro lado. La luz se crea a partir de lazos de amor, y magia. Jingo.Cuento viejo, pero entrete...
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Ese día era uno de aquellos en los que no se podía quedar encerrada en la casa. El sol brillaba sobre la ciudad de una forma alegre, la primavera llenaba de aromas y colores los sentidos, la brisa corría y suavizaba el calor convirtiéndolo en una agradable frescura. La ventana estaba completamente abierta, y la introducía en la fuerte tentación de abrir la puerta y salir. Música traspasaba las cortinas y paredes, música venida desde alguna calle, o plazuela. Tambores, panderos, guitarras. Cantos alegres. Ella comenzó a sentir un hormigueo en sus pies y pronto en todo su cuerpo. Sin siquiera tomar un bolso, salió de la casa dispuesta a seguir los sonidos. Corrió por un par de calles, totalmente desiertas, hasta llegar a la avenida central. Allí el panorama era caótico, como ella lo esperaba. Una multitud de gente tocando instrumentos, bailando y cantando entre risas. En sus manos tenían desde bombos hasta cucharas y tenedores. Algunos movían los brazos hacia arriba, lanzaban globos, miraban hacia el cielo y gritaban. Ella sonrió, y se adentró en la masa de gente alegre. No habían movimientos sincronizados, sin embargo, todos hacían lo mismo…reír y celebrar. Siempre se repetía la misma cantinela… ¡¡Jingoooooooooo!! ¡¡Jingo ba!! Ella se sintió de pronto henchida de felicidad. No se preguntaba de dónde había venido toda esa gente, no le importaba. Comenzó a bailar y a repetir el cántico. Algunas personas la tomaron de las manos, y danzaron con ella, sin timidez alguna. Todos parecían ser amigos. Una jovencita vestida de blanco repartió flores en su cabello, y se marchó entre pasos de baile para entregarle flores a otro. ¡¡Jingooooooooo!! ¡¡Jingo ba ba lo ba ba lo ba ba lo ba!! Las horas pasaban, pero tan sólo parecían segundos. La multitud, que ya abarcaba a toda la población de la ciudad, vibraba sin parar. Una helada llovizna empezó a caer sobre sus hirvientes cabezas, y cantaron aún más fuerte. “Gracias a la lluvia”, pensó ella, estirando sus brazos para que ésta los mojara. La melodía resultaba cada vez más improvisada, más llena de ritmos y sensaciones, pero el canto era el mismo. ¡¡Jingoooooooooooooooo!! ¡¡Jingo ba!! Un grupo de mujeres de mediana edad, con vestidos largos y sueltos la rodearon, y entre carcajadas, la alzaron y la llevaron en andas, ante la sorpresa y la excitación de la chica. El corro de gente levantó sus manos y las movieron frenéticamente, gritando y haciendo muecas graciosas. ¡¡…ba ba lo ba ba lo ba ba lo ba!! ¡¡..ba ba lo ba ba lo ba ba lo ba!! ¡¡..ba ba lo ba ba lo ba ba lo ba!! ¡¡...ba ba lo ba ba lo ba ba lo ba!!... De pronto, ella se sintió ligeramente mareada, y quiso bajarse, pero las mujeres la alzaban con fuerza. Los rostros de la gente cambiaron, y se tornaron ferozmente burlescos, casi diabólicos. Trató de empujar hacia abajo, pero no logró descender. La música se repetía con una velocidad alarmante, y la masa se distorsionaba. Comenzó a asustarse…¿qué demonios ocurría? Antes de que la multitud la lanzara a los cielos y luego la devorara, una fuerte mano sujetó su brazo, y la jaló hacia abajo. No alcanzó a pensar en nada, cuando ya estaba fuera de la agrupación casi siniestra, la cuál se alejaba al parecer sin darse cuenta que ella ya no estaba. El cielo se había oscurecido, y estrellas sanguinarias brillaban, amenazando con caer e incendiar los edificios. La chica se fijó en que a su lado había un chico vestido con ropa suelta de colores fuertes, y pelo largo y despeinado, mirándola con expresión seria. No necesitó preguntarle si él la había sacado del baile bestial. Sabía que sí. - Gracias... - murmuró, y el chico le sonrió levemente. - No es nada - respondió con voz suave y pausada. - De todas maneras no podrían haberte hecho daño. - ¿Por qué? - Porque yo no lo hubiese querido -volvió a responder él, con el rostro serio otra vez. Tomó a la muchacha de la mano, indicándole una calle.- Ven, vamos. - ¿Dónde? -se hallaba confusa y perdida, no reconocía el lugar en el que estaba. De pronto todo había cambiado, y ya no era de noche. Parecía que recién estuviese amaneciendo, en una ciudad de avenidas pintorescas. El misterioso joven no le respondió, y sin más, ella se dejó guiar. De repente comenzó a sentir mucho sueño, estaba realmente agotada. ¿A dónde la llevaría? - Aquí -le contestó el chico a sus pensamientos. Con una mano le señaló una pequeña playa de arena…¿verde? Se frotó los ojos, para luego darse cuenta de que sí…la arena era extrañamente verde. Se convenció de que el cansancio estaba siendo travieso con su pobre cabeza. ¿Qué pasó con la recién vista ciudad? El joven le soltó la mano, y corrió hacia la playa. Ella hizo lo mismo. Se sentaron, mirando hacia el tranquilo y azulado mar, y permanecieron en silencio durante unos minutos. - ¿Quién eres? -preguntó sin rodeos la joven; la duda la carcomía por dentro-. ¿Dónde estamos? No entiendo nada. - Eso es claro -dijo el muchacho con una sonrisa pícara. - ¿Y bien? - Sólo aprovecha que estamos aquí, y disfruta, tal como lo hiciste con la algarabía en las calles -sugirió él. - Eso era bastante distinto... - ¿Segura? - él la miró a los ojos, y ella sintió que le daba un escalofrío. Su mirada era oscura y potente, tanto que desvió el rostro, nerviosa. - No, no lo estoy...no sé que hago aquí, y contigo -dijo ella- No debería haber salido de mi casa. Estoy perdida. - No, no estás perdida. Sigues en tu camino, vives lo que tienes que vivir -explicó él, con sencillez. - ¿Quién eres? -ella repitió la pregunta, sin asimilar lo anteriormente dicho por el muchacho. - Soy Jingo -respondió, encogiéndose de hombros. Ella lo miró, sorprendida. - ¿Jingo? ¿tú? Pero si...¡La multitud repetía tu nombre! - Y tú al igual que todos -dijo Jingo. - ¿Y por qué? ¿Quiénes eran ellos? - Gente… solamente gente. -Jingo esbozó otra sonrisa, misteriosa. - No entiendo... - No entiendas. ¡Ah! Creo que el mar no nos quiere aquí, está enrojeciendo. ¡Vamos! - ¡¿Qué?! -exclamó la chica, mirando a Jingo y al mar, repentinamente furioso y rojo sangre. Fuertes olas explotaban en la verdosa arena, e intentaban llegar hasta los dos jóvenes. El chico ya corría fuera del lugar, así que no tuvo más remedio que seguirlo. No pasó ni un minuto, y el paisaje había cambiado. Se encontraban en un saucedal, atravesado por un río de aguas cristalinas. Jingo estaba ya instalado en el césped, bajo uno de los sauces. Mascaba una manzana. - ¿Oero qué…? -la joven estaba a punto de desmayarse. ¿Qué estaba pasando? - Tranquila, ven y siéntate -la llamó el chico. Se sentó junto a él, y el silencio reinó otra vez. El viento refrescó su cara, y el correr del río la calmó. Casi se quedaba dormida, cuando Jingo habló, tirando los restos de su manzana al agua cercana. - Se me olvidó preguntarte tu nombre. - Maureen -dijo ella, dando un respingo. - ¡Hola, Maureen! -rió Jingo, haciendo un gesto de saludo. Ella soltó una suave carcajada. - Qué loco eres -señaló Maureen, más relajada- pero sigo sin entender qué demonios hago aquí, contigo. ¿Eres brujo? Porque esto es demasiado raro. Todo cambia a tu paso, y aún no asimilo cómo. - ¿Brujo? ¿yo? Creo que no. - ¿Entonces? -la chica arqueó una ceja. - Sólo soy yo, no necesitas saber más -dijo Jingo, simplemente. - ¿Por qué me sacaste de la fiesta? -algo molesta por las constantes evasiones del chico respecto a su identidad. - Porque estabas asustada. Si te asustas en una fiesta, lo más normal es que tengas que irte de ella. - En un principio todo estaba muy bien, eran amables. Pero cambiaron, se volvieron agresivos. ¿Quiénes eran? - Ya te dije, son sólo gente... -murmuró el joven, para luego comenzar a silbar despreocupadamente. - ¡Dios! Siento que no llegamos a ningún lado...¿puedes devolverme a mi casa? -se exasperó Maureen. No le parecía gracioso tanto misterio, y ya comenzaba a bajarle una histeria repentina. - ¿Tan luego?-se asombró Jingo. - Sí -dijo ella decidida. - Bueno, no hay problema. Pero ya te vi una vez. Eso significa que te veré una segunda vez, y una tercera. Quizás una cuarta -sonrió el chico, con expresión traviesa. - No lo creo -negó Maureen, bostezando. - Si te lo digo es por algo. Ves a Jingo una vez, y lo verás toda tu vida -insistió el muchacho. - Como quieras, sólo sácame de aquí. Estoy cansada... -dijo Maureen, sintiéndose más adormilada que antes. Parecía como si una tremenda capa de sueño hubiera caído sobre ella, y apenas podía distinguir el paisaje, y el alegre rostro de Jingo. En una centésima de segundo no podía abrir los ojos. Se sentía muy abochornada. Sólo deseaba que Jingo y sus veloces distorsiones desaparecieran ya. ¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que lo viera? ¿5 minutos?..¿10 minutos? ¿2? ¿cuánto? Ah, ya no importaba. Todo debía ser un sueño, o algo casi cercano a una pesadilla con tintes de alegría. Se sumergió en el sopor, y no supo nada más. 06 aprile Suspiro.This glancing life is like a morning star -- x --
Leyendo, para poder escribir .. No quiero que el bosque muera. 29 dicembre Todo está aquí.* Hay quiénes dan con alegría, y esa alegría es su recompensa *
Cada vez que voy a la casa de mi mamá, leo esa frase en un cuadrito pequeño colgado en una pared. La leo y me reconforta. Me da esperanza. "No estás tan perdida, Lila. No lo estás", me digo a mí misma. Aún así, me desmotivo. Porque todavía no encuentro la alegría plena; cuesta encontrarla, aunque no significa que mis intentos de felicidad y optimismo sean falsos, ¡de ningún modo!
Esas pequeñas instancias son auténticas, y se van acumulando, hasta que logren formar una gran verdad.
Bueno, lo único que puedo decir ahora es que estoy agotada. No de vivir, porque no he vivido nada jaja, si no que de todo lo contrario. Estoy cansada de no vivir. Cansada de intentarlo, pero no lograrlo. Quisiera que cada día fuese una aventura, una experiencia hermosa, divertida, creativa...una jornada de aprendizaje. Mi corazón anhela vivir, y busca maneras de hacerlo, pero no lo consigue. ¿Por qué no? No lo sé..
Por eso mismo me aíslo, me alejo..y sueño despierta con las cosas que me gustaría vivenciar. El momento en el que más me acerco a lo que podría ser vivir es cuando camino sola, escuchando música, por cualquier calle. Si es de noche, aún mejor. Las sensaciones que recuerdo son tan profundas, tan deliciosas...y tan sencillas. En las calles nocturnas veo basureros que se transforman en personas, árboles que se mueven, estrellas que forman figuras tal como lo hacen las nubes, señales que me guían y me demuestran que lo que busco ESTÁ AQUÍ. JUSTO AQUÍ, AHORA, EN ESTE MISMO MOMENTO. Pero no consigo aferrarme a eso. Aún les falta por ver muchas cosas a mis ojos..
Sin embargo, no estoy perdida. Sé lo que debo y quiero hacer, sólo tengo que buscar la forma. No la correcta, porque no creo en el poder de la razón, pero sí la que me haga sentir más completa. La libertad forma parte de mi esencia, al igual que el amor. Ama y sé libre, esas son nuestras misiones...y así lograré ser finalmente humana... YO. 20 ottobre Tangerine*Mechones anaranjados cubrían su rostro movidos por la brisa, mientras se alejaba lenta y a la vez rápidamente de él...
Su vestido veraniego revoloteaba junto a ella, mientras se apresuraba por partir, cosa que nunca dejaría de hacer, y por supuesto, no haría en el corazón del joven sentado bajo la sombra de aquel árbol, allá, en el parque... No se arrepentía, no sentía dolor, sólo deseaba algún día volar hacia el sol e incinerarse para luego ser polvo y luz; su rostro a momentos parecía serio, pero de vez en cuando esbozaba una leve sonrisa, que luego borraba para no sentirse demasiado aliviada, es decir, para no notarse demasiado aliviada... ¿Por qué el viento sopla tan fuerte contra mí, y a mi alrededor nada parece agitarse bajo su efecto?
El chico del parque movía su cabeza, adornada de dorados rizos y recuerdos nublados; ella sabía que él le enviaba el viento para atraerla una última vez hacia él. Ella apenas daba vuelta su cabeza, pero le bastaba, lo sabía. Buena tentativa, pero no...
Ella con sus apresurados pasos, marcaba una decisión. ¿Por qué desearía olvidar el verano? Quería olvidar, sí... Olvidar lo malo, y lo bueno también. Era necesario. O es todo, o es nada, y ella optó por borrarlo todo.. Sus ojos se perdían en el cielo, en la esfera brillante que quería alcanzar. Se mordía el labio, y sus brazos caían, así desapareciendo los viejos abrazos.. Mientras mas se alejaba de la plazuela, menos recuerdos le quedaban del verano más feliz que vivió, y el joven la miraba con un brillo soñador en los ojos, una sensación vaga de beso dulce en la boca, y una historia en su imaginación... ¿ella volvería? La sensación desapareció cuando ella se borró de la faz de su mundo, y en el parque de un verano olvidado, el chico pensaba para sí... ¿Me recordará alguna vez, o seré sólo una imagen descarriada en su mente?
L.B * 13 agosto Habladurías :)No tengo ganas de nada, al parecer, sólo de escribir...y claro, escuchar mucha música, que eso me ayuda en lo primero.
Como dijo mi buen amigo Nietzsche, la vida sin música podría ser un error..y vaya que error.
¡Qué terrible! ¿Vida sin música? ¿Como sería?
Bueno, si me pongo en el caso de que no existiera la música, mm...no creo que me sienta mal, si no existiera no me afectaría...no la conozco. Pienso de otra manera porque estoy acostumbrada a oírla.
El ser humano siempre se pone en posiciones trágicas o muy extrañas, y habla ignorantemente; como por ejemplo, si les preguntas "¿Si no existiera el amor? ¿qué harías?..cualquiera responde: aii, me mataría, sin duda. ¿qué vale la vida si no hay amor?..¡Es ESTÚPIDO! Lo lógico es que lo encuentras razonable, lo ilógico (que casi siempre es lo más correcto) ¡es que no te ocurriría nada! Si no existe el amor, no lo conoces, ¿como diablos te matas por algo que no te afecta porque no tiene nada que ver con tu vida?
¡Es cosa de pensar! Pero bueno, si me fijo en tal detalle, Nietzsche entraría dentro de lo lógico, pero por suerte, él piensa desde su punto de vista conocedor de la causa. ¡Por suerte! No me gustaría lincharlo.
¿Y como llegué a todo esto?
Ah! porque no tengo ganas de nada.. sólo de escribir y escuchar música..
¡La música me ayuda en todo! De hecho, gracias a ella me inspiro..
Por ejemplo, con mi famoso fic..jajaja..escuchaba 1001 veces el soundtrack de LOTR jajaja..y también otras cosas más o menos parecidas...que me ayudaran sobre todo a encontrar un estado de ánimo perfecto, o sea, melancólico y sensible al 100%.
Ahora estoy escuchando el soundtrack de La Aldea, que es mayoritariamente violines y teclados.
¡Qué maravilla de música!
Escucharé metal jajaja, pero esta es la herencia musical que en gran parte me dejó mi naneth...el New Age, la música clásica, lo hindú, lo celta..lo relajado. Sé que jamás abandonaré esta música, porque es un bien muy preciado para mi. Prefiero que me digan que soy una inculta en cuanto a heavy metal a que me prohiban escuchar este tipo de música, que me ayuda en todo momento.
Todo el mundo sabe que escucho muchas cosas...algunas bien raras, pero nunca nunca nunca lo normal (reggaeton, cumbia,etc..no entremos en detalle, puaj).
Ajam, soy bien dada a escuchar soundtracks....¡son geniales!
Mmmm..partiendo por el de LOTR, La Aldea, Star Wars, El Código Da Vinci, El Fantasma de la Ópera, Terramar, etc..
Y el que estoy escuchando me fascina, particularmente porque los violines tienen un efecto especial en mi..la película de La Aldea se destaca por esa aparente paz que luego se transforma en desasosiego, el miedo en lo más profundo, lo misterioso del Bosque y de las vidas humanas...
El que la haya visto, me puede entender ^^
Woow..y me desvié totalmente del tema principal, ¡otra vez!
jajaja..naah, aunque no lo crean, yo escribo así..sin tema porque así me voy inspirando en el camino y llego justo donde quiero llegar: a cualquier lado.
Lo escrito, escrito está. :)
Ando de mucho mejor ánimo que ayer, pero aún así, ando desganada.
Creo que después de esto, seguiré mi fic...aunque no estoy segura.
Ese fic lo comencé creyendo que era mi sueño en particular..y lo es, todavía, pero en menor rango; porque apareció una nueva idea en mi cabeza, una mejor, más verdadera y esencial..y por eso me siento cada vez menos convencida al escribir jajaja..
Aunque, mmm..ia lo tengo!! Sí, seguiré con El Ruiseñor de la Comarca, sólo por una cosa: porque quiero definir bien mi experiencia como una de ellos, como una parte de ese mundo tan maravilloso, quiero saber como acaba...; la otra historia será...algo diferente.
Pero..¿como escribo? Aunque lo intente, me cuesta seguir...
debe ser porque me siento culpable al escribir sobre Frodo cuando ia tengo a alguien a quien amar.., muy historia ficticia será (Eru T.T) pero podría llegar a molestar. En lo más profundo...no, mejor no digo nada más. Quizás abra ahora el Word y me ponga a escribir fácilmente, quien sabe...ia lo intenté muchas veces totalmente motivada y no lo logré; quizás ahora si funcione, tengo sed de venganza, me siento dolida, confusa, enamorada pero con ganas de odiar...y eso es lo que más me molesta. Estar enamorada.
Todo amante enojado es capaz de olvidar su amor por el otro, ¿por qué io no puedo?
Siento ganas de herirlo, de ser cruel, de escribir otra vez ese maldito fic, pensar en Lila y Frodo y ser feliz, buscar, no encontrar porque desilusiona..siento ganas de ser la Lilith horriblemente malvada y siniestra, estar sola con mis ideales, pero NO PUEDO!!
Si hubiera sabido que era tan dificil deshacerse del amor, lo hubiera pensado dos veces; y me siento más culpable al pensar en no quererlo más, en no amarlo..sólo hacerle pagar por ser tan injusto, frío, depresivo; hacerle llorar todo lo que lloré por él anoche, reírme de su estupidez...
Me llega a dar risa lo tonta que me he puesto...
hace 3 meses no quería atarme, y ahora estoy atada y me gusta! Ahora quisiera desatar el nudo, pero no se puede, salvo que lo corte con algún cuchillo, y corro el riesgo de cortarme yo también junto con la cuerda..; y a pesar de todo, me gusta estar amarrada a él, lo amo aún en mi más profunda rabia..
Eso de todos modos me pone contenta, me es dificil amar a alguien, pero cuando lo consigo, es duradero..no importa si me voy, si me alejo de él porque ya no lo soporto, soy capaz de seguirlo amando, aunque no quiera estar a su lado porque me hace daño..
Es un lío entenderlo, y todavía no se da el caso, pero lo he reflexionado bastante.
Sé que si ocurre, no seré comprendida; poco me importa, en realidad.
Ahh..quisiera seguir, pero me estaría delatando..
y nunca digo y/o escribo al 100% todo lo que pienso y siento..hay que guardarse ciertas cosas.
Aunque..nadie lee por estos lados..jajaja.
Y como empecé todo esto?
Ajá! No tengo ganas de hacer nada..sólo de escribir y escuchar música..
=3 eso seguiré haciendo.
Au Revoir* |
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